28/2/14

Reconciliándome conmigo misma

A veces el pasado vuelve en forma de castigo, recordándote que algo no hiciste bien y ha quedado pendiente de una forma u otra.
Recuerdos, sentimientos de culpa, remordimientos...

Es importante que sanemos bien esas heridas para que no queden cicatrices que se resientan con los cambios de tiempo.
Pero ¿cómo saber si quedan heridas abiertas? Porque cuando te vas a la cama ese sentimiento de culpa te viene una y otra vez, ese remordimiento te mantiene horas en vela.


Pedir perdón a los demás y pedírselo a uno mismo es esencial para poder seguir creciendo. El ejercicio de sinceridad y de autoaceptación no es fácil, pero es muy liberador.

Yo ya me he pedido perdón a mí misma y estoy comenzando a pedir perdón a quienes formaron parte de mi vida en el pasado. Estoy aceptando lo que fuí como base indispensable de lo que soy: siempre mejorable, pero YO.

No es sano vivir en el pasado, pero tampoco negarlo y renegar de él. Es una etapa, hay que cerrarla y mirar hacia delante. Siempre cerrar una puerta antes de abrir otra para que no haya corrientes, pero siempre dejando libre la mirilla para poder observar todo lo que aprendimos.

Ahora, duermo algo mejor.


1 comentario :

  1. Cuando alguien muy querido te hiere, con el tiempo el dolor se borra, pero la herida se abre siempre por la noche, cada noche.

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© Agata | WS
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