11/10/14

Pesadillas

Llega un momento en el que te acostumbras a llevar una vida en la que las pesadillas son mas abundantes que los sueños. Te acostumbras a los sobresaltos, a los llantos, al temor persistente durante días.

Cuando no hay pesadilla se echa de menos. Es como un chute de adrenalina, como quien practica un deporte de riesgo. Llega un momento en el que te engancha y necesitas más, el miedo te sirve de superación, le desafías mirándole a los ojos.


Sin embargo, nadie te prepara para ver cómo esas pesadillas se hacen realidad, aunque ocurra con cierta frecuencia. Nunca te llegas a acostumbrar. Pero tu mente está ya tan entrenada a ello que le es imposible soñar bonito, soñar alegre.



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