25/11/16

Amatista

La amatista es una variedad de cuarzo distinguida por su color violáceo más o menos intenso.
En Egipto y en Asia Menor era una de las tres gemas más utilizadas para la creación de joyas, sellos y tallas. Los antiguos griegos sostenían que la amatista constituía un excelente remedio contra los efectos del alcohol, de ahí su nombre amethistos (en griego, "que impide la embriaguez"). Aunque, según Plinio, el nombre podría derivar más bien de su color, en ocasiones similar al de vino tinto.

Según la mitología griega, Dioniso, dios del vino y el desenfreno, pretendía a una doncella llamada Amethystos, la cual deseaba permanecer casta. La diosa Artemisa escuchó sus plegarias, y transformó a la mujer en una roca blanca. Dioniso, humillado, vertió vino sobre la roca a modo de disculpa, tiñendo así de púrpura los cristales.
En épocas greco-romanas, los anillos de amatista engarzados en bronce se usaban como amuletos contra el mal y las copas mágicas esculpidas en este material desterraban el dolor y el mal de todos los que bebían en ellas. Además, si se introducía esta piedra en una copa de vino, aseguraba que el que bebía no se emborracharía. Además se le consideró durante mucho tiempo como “la piedra de la castidad”.

El principal significado simbólico de la amatista era de tipo sagrado o religioso: es citada en la Biblia como una de las doce piedras colocadas sobre el pectoral que conservaba los nombres de las doce tribus de Israel.
Durante la Edad Media, la amatista pasó a ser la piedra de los obispos y cardenales, símbolo de paz, castidad y desinterés por los bienes del mundo terrenal, además de representar el color de la pasión en la tradición religiosa cristiana.
La amatista simboliza además la sabiduría divina.

Los antiguos celtas la mojaban con saliva y la frotaban sobre los granos o problemas cutáneos para curarlos.

En el renacimiento se usaban amatistas grabadas con la imagen de un oso como grandes amuletos protectores.

En la actualidad, muchos brujos usan puntas de amatista para su varita, ya que esta no solo canaliza la energía, sino que también la transmuta, devolviendo a la tierra la energía sobrante.

Propiedades mágicas

Si se coloca bajo la almohada o se medita con ella antes de dormir, se evitan las pesadillas y se propician los buenos sueños. También ayuda a tener sueños proféticos.

Al ser considerada la piedra de la paz, cuando se siente tensión, estrés o ansiedad, si la sujetas en la mano contraria a la dominante, su energía transformará esas emociones en calma.

La amatista también ayuda a agudizar el sexto sentido. Por ello mucha gente pone un trozo de amatista en sus naipes del Tarot, runas o monedas de I-ching, ya que permite que la información procedente de la mente psíquica sea utilizada adecuadamente y porque limpia el oráculo tras su uso, transmutando las energías de la persona al que se le ha realizado la adivinación.
Esta piedra también agudiza la mente consciente, estimulando el ingenio y aumentando los poderes mentales.
 Protege del ataque psíquico, convirtiéndolo en energía relacionada con el amor. A nivel familiar, depura, aclara y armoniza la energía del hogar. Protege contra las desavenencias matrimoniales y, colocando una amatista en la entrada de casa, preserva de intrusiones ajenas, ya sean personas, como energías negativas o enfermedades.

Equilibra los cuerpos físico, emocional y mental. Limpia el aura y ayuda a aquellos que están realizando su transición a la muerte.

Cuanto más oscura sea, más fuerte y "corpóreo" será su efecto. Por el contrario, cuanto más clara, más espiritual.

Propiedades curativas

Potencia la producción de hormonas y sintoniza el sistema endocrino con el metabolismo. Potencia los órganos de limpieza y eliminación y el sistema inmunitario. Excelente limpiador sanguíneo. Alivia el dolor de cabeza producido por jaquecas o migrañas. Reduce los cardenales, heridas, hinchazones y cualquier problema relacionado con la piel. Trata enfermedades pulmonares, respiratorias y del sistema digestivo. En los intestinos regula la flora intestinal y elimina los parásitos.

Puede tratar enfermedades psiquiátricas (ansiedad, depresión...), pero no es recomendable en casos de esquizofrenia o paranoia.

Formas de utilizarla

Meditación con amatista

Es la piedra más indicada para la meditación. Se coloca frente a nosotros o en altares destinados a esta práctica. Para meditar podemos encender una vela blanca, poner una pieza de amatista delante, y encender algún incienso que calme y eleve las vibraciones, como el sándalo.


Baño ritual

Si necesitamos hacer un baño ritual antes de un ejercicio de videncia o magia ritual, encendemos una vela púrpura y la rodeamos de amatistas. El baño nos lo damos observando la llama y las piedras, conectando con ellas.


Personalmente,  me rodeo continuamente de amatistas. Llevo siempre dos anillos con pequeñas amatistas. Mi péndulo principal, como ya habéis visto aquí, es de amatista. Siempre la utilizo, junto con otras piedras, en mis ejercicios de videncia o en mis trabajos como Hedge,
Para mí es un elemento indispensable en mi vida y en mi trabajo.
















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