14/3/17

El misterio éramos nosotros

El origen estuvo en las tertulias del misterio, escribiendo sobre el más allá durante milenios y rompiendo el sello de un sótano muy especial.
Hubo un tiempo en el que todos nos reuníamos una noche cualquiera o señalada para mirar los cielos. Compartíamos risas, comida, historias y muchos sobresaltos, como aquella noche en la que los coches inexplicablemente se quedaron sin batería, todos a la vez, al mismo tiempo que perdíamos la señal de radio y de teléfono, justo cuando al otro lado nos entrevistaban.

También hubo un tiempo en el que todos nosotros (aquellos que éramos) nos embarcábamos en un viaje de horas para investigar un lugar, cargados con nuestro equipo y nuestras ilusiones, empezando con unos huevos rotos magníficos y terminando con una multa absurda que nunca llegó.
Recuerdo aquellas jornadas veraniegas, agotadoras y maravillosas en las que muchos nos pusimos cara y nos invitamos a cervezas varias y otros nos reencontramos después de años sin vernos.
O aquel café furtivo en Atocha donde descubrí que la pasión y el trabajo no siempre son compatibles, y que ser conocido podía llegar a ser un enorme lastre.
Aquellas noches durmiendo a la intemperie, o en soportales, o en coches, sólo para aprovechar cada minuto de grabadora o de testimonio.
Esas noches de confesiones, las mañanas legañosas y las prisas por no perder un tren.
Aún guardo todas las entrevistas de radio que nos hicimos, las fotografías, los testimonios, las grabaciones... y los libros. Vuestros libros, mis libros, las revistas, los artículos...
A veces echo la vista atrás y un nudo se instala en mi pecho. Aunque nos veamos por televisión, o nos escuchemos por radio, o nos leamos en libros y revistas, el mundo del misterio dejó de perder parte de su sentido cuando nos fuimos alejando. Cuando el foro de las tertulias echó su cierre definitivo. Y aún no comprendo por qué ocurrió, pero así fue. Y así sigue siendo.
Nos echo de menos, echo de menos todas las aventuras que corrimos juntos, todas las investigaciones que hicimos y todas las meteduras de pata también.
Nos recuerdo con lágrimas en los ojos pero con una inmensa sonrisa.
Fuimos, todos, una parte muy importante de todo esto, lo que carajo sea "esto". Y os doy gracias por ello.

2 comentarios :

  1. ¡Hola Loba Errante!
    los comienzos son buenos, y los finales desde mi punto de vista, inician nuevos caminos, nuevas oportunidades, nuevos enlaces y quien sabe , a lo mejor también , buenos presagios. El final, no siempre tiene porque ser un final definitivo. Me gusta como te expresas. La añoranza, o "morriña" todos la padecemos con algo , hacia algo o con alguien incluso lo que tu describías acerca de juntarse unos cuantos pero creo que si no se puede retomar, es bueno recordar y volver a propagar esos buenos momentos. Quizás con algunos nuevos amigos, con los mismos o solo( tal vez al verte te sigan ) Lo que quiero decir , es que no te rindas , si tu quieres volver a reunirte con aquello que tanto bien te ha hecho esta bien volver a sentirlo. Un saludo ! ( me encanta como escribes)

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    1. Keren, muchísimas gracias por tu comentario. Lo leí anoche, lo he leído esta mañana y lo he vuelto a leer ahora que te respondo. ¿Y sabes lo que he sentido las tres veces? Unas tremendas ganas de volver a buscar esos momentos tan mágicos y maravillosos, aunque sea sola y aunque no me sigan.
      Al final, las buenas sensaciones no son más que un grato recuerdo de nuestras experiencias y no tenemos que enfocarnos en lo que fue y no ha vuelto a ser, sino en lo que fue sin más. Como un regalo, como un aprendizaje maravilloso.
      Gracias y mil gracias por tus palabras. Son ánimo y bálsamo para el alma.

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© Agata | WS
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