26/6/17

Mentiras

Nunca entenderé las mentiras. Esas que se hacen porque sí, sin razón aparente, que no tienen algo detrás que tenga que ser ocultado y que surgen de forma espontánea por quien las realiza.
Mentiras que no se dicen en reacción a otra cosa y que se excusan o tapan con otras mentiras sin sentido.
Os voy a poner un ejemplo para que entendáis a lo que me refiero:
(No es un ejemplo real, pero podría serlo perfectamente)

Quedas con un amigo a tomar un café porque hace mucho que no os veis. Estáis hablando de vuestras vidas, recordando momentos de la infancia... cosas así. De pronto, y sin venir a cuento de nada, ese amigo te dice: "Oye, tengo dos billetes de avión para París. Iba a ir con mi mujer pero al final no vamos a poder y tampoco nos devuelven el dinero así que si quieres tómalo como regalo de cumpleaños y os vais vosotros".

Hasta ahí bien. Tú te niegas, él insiste, terminas aceptando. Llegas a casa, se lo comentas a tu pareja, os extraña pero bueno, os dan lo oportunidad y lo único que queda es aprovecharla. Empezáis a mirar para cuadrar las fechas en los trabajos y llega un día y ese amigo os llama y os dice que mira, verás, es que han tenido una avería en casa y necesitaban el dinero y han tenido que insistir a la compañía aérea, que finalmente les ha devuelto gran parte del dinero aunque han perdido un porcentaje. Que lo siente mucho, que le da mucha rabia después de habéroslo dicho pero que no han tenido otra opción.
Vosotros, si habéis tenido suerte de no llegar a pedir los días en el trabajo, hasta respiráis aliviados. Pero os molesta, claro. Os mosquea. Aunque por otra parte pensáis: "Bueno, cosas que pasan".

Pasa el tiempo y por cosas de la vida descubrís que esos billetes de avión no han existido nunca y tampoco, por supuesto, la supuesta avería hogareña. Y ahí es cuando tenéis una mezcla entre enfado y confusión porque no entendéis ni la razón de la mentira ni la razón de que os la haya dicho a vosotros alguien a quien considerabais amigo de toda la vida. Y además, empezáis a recordar todas las mentiras que ese "amigo" os ha dicho a lo largo de vuestra amistad sin venir a cuento de nada pero que dejabais pasar de largo porque no eran más que "tonterías", con lo que os percatáis de que más de la mitad de lo que se supone que conocéis de esa persona no es real. Os empieza a invadir aún más enfado y rabia, más asombro, pero ahora también la certeza de que esa persona no está bien de la cabeza, que es una persona tóxica y que ha llegado la gota que ha colmado el vaso.

Bueno, pues en esa situación estoy yo ahora. Mi vaso está rebosando y mi salón parece el Lago de Sanabria de la gran cantidad de agua que está cayendo sin control.
Aquí es cuando mucha gente lo dejaría pasar, simplemente se alejaría de esa persona o incluso lo intentaría arreglar de algún modo. Pero yo no. Yo no y ya no.
Dentro de esa vorágine de mentiras en la relación con esta persona ha habido varias traiciones que he intentado pasar por alto por la supuesta amistad que nos unía, pero ahora que he visto la realidad sin medias tintas, tal cual es, y ver que me ha utilizado para montarse su vida imaginaria de mierda, mi decisión no es precisamente la de quedarme de brazos cruzados.

A una Loba no se la miente. A una Bruja no se la traiciona. Con una Capricornio no se juega.

Os voy a dar un consejo: NUNCA, JAMÁS os la juguéis con alguien que sabe abrazar con amor su propia oscuridad porque lo más seguro es que acabéis atrapados por ella.



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